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Sobre el Nacimiento de los pueblos de Venezuela y de América.



Debemos empeñarnos en crear una denominación, una terminología diferente para nombrar el nacimiento de nuestros pueblos; nombres que los lleve a sus raíces indias; sus raíces mas profundas. Hay que eliminar los términos descubrimiento y fundación de nuestro léxico, sobre todo en nuestras instituciones educativas, para dar verdadero sentido a la historia del vivir venezolano y americano, que no puede limitarse a partir de la llegada de los europeos, aquel vivir de ayer es más largo, más viejo, mas vivir.

Algunas palabras a popularizar podrían ser: Aparición, nacimiento, formación, asentamiento, poblamiento, alba, alborada, amanecer, principio, vida, existencia, origen, creación, etc.

Antes de que ellos llegaran, nuestros pueblos existían con sus características particulares, exclusivas de la cultura existente. Y definitivamente una cultura más humana, mas justa, mas amplia, mas integrada a la naturaleza y con una magia inmensa que cubría con su manto de incógnitas todos nuestros actos. Porque así chorreábamos en el tiempo.



Desde cualquier punto de vista es inexplicable que deseemos inculcar automáticamente el aprendizaje del idioma del invasor. Aunque se encuentre arraigado debemos realizar primero el esfuerzo infinito de desear cambiarlo por lo nuestro. Ellos van donde los wuayú y los wuayú deben hablar en castellano cuando debería ser al revés: el que quiera acercarse a los guajiros debe aprender guajiro.



Todo lo malo se hizo costumbre. Y vamos a la iglesia y llevamos inocentemente nuestros niños, como si nuestros padres no hubiesen sido torturados y quemados vivos por resistirse a ir a la iglesia. En el capítulo XXII nos extendemos sobre estos aspectos.



Podríamos graficar y comparar nuestra forma de vivir y la europea de la siguiente manera:



La cultura aborigen y sus interrelaciones con el resto de los integrantes de la vida

Vivimos como parte de un todo y nuestro vivir es el mismo vivir de otras formas de vida y de las cosas; del aire, de la tierra, de las aguas.





La cultura europea y sus relaciones con el resto de los integrantes de la vida

Ellos son el centro y la razón de todo, todo lo demás es usable y desechable incluyendo los otros hombres.







Carta a un Pueblo

Este era un pueblo que no tenía quién le escribiera.

Su semblante era de nostalgia.

Era profunda e inmensa su tristeza.

-¡Ojalá! a alguno de mis hijos se le ocurriera enviarme una carta.

-¡Ojalá! alguno de mis hijos esté recordándome. Ahora mismo... -Pensaba.

-¡Tantos hijos!... ¡Tantas vidas!...

-Mi carta, tendría que decir algo así:

“¡Hola, pueblo mío!

Cuánto tiempo ha pasado desde que no nos vemos. Cuánto añoro tu plaza, los amigos, el río, el pozo, tu sol, tu brisa.

El cocuy sabanero de tus noches.

El retozo de las guacharacas por las mañanas.

La guacoa y el cardenalito al mediodía.

Y las garzas blanqueando tus tardes".

Pero nadie me quiere porque soy eso... Un pueblo.

Mis hijos prefieren algo que ellos llaman: Ciudad.

Donde existen cosas que yo no les puedo dar.

Donde hacen cosas que yo no les enseñé.

Me veo desaparecer.

No hay quien me cante.

No hay serenatas de inocentes enamorados.

Sólo quedan unos fines de semana llenos de ruido, de alcohol y de olvido.

Las metras, los trompos y la algarabía de los muchachos se fueron.

El guataco y la carana piedra.

Los papagayos.

El papagayo de noche, roncando. Meneándole el rabo tiernamente al resplandor de la luna, a las blancas nubes que como rocas estaban clavadas en el cielo.

­ ¡Hola, pueblo mío! Cuánto te quiero.

Le hablaba a sus hijos... Los oía.

Recuerdas que cuando llovía, corrías desnudo por las calles buscando el charco más profundo para saltar dentro de él y ver cómo cantaba el agua hacia los aires. Que buscabas con el resto de los muchachos las aceras azules de cemento para deslizarte de barriga de un extremo a otro, en fila, riendo.

-¿No te acuerdas? -Reclamaba el pueblo.

-¡Hola, pueblo mío! Tu estás en mis sueños.

-¿Te acuerdas de la Laguna Madre Vieja, cuando en sus aguas cristalinas y quietas acompañabas al gallito de agua, a la garza morena y a las eneas?

De las guayabas y los mangos picados de pájaros, más dulces que la miel. De las chirimoyas y los cotoperíes.

Del Jongo, Jatira y Tacarigua, el lugar de las inmensas manchas de patos, de yaguazas. Donde vivían los tigres, las dantas y los chigüires.

Es triste cuando uno está solo.

Sin su gente que lo acompañe. Sin las cosas que le dan vida.

Del río. El río que a veces lavaba mi cara. ¿No recuerdas las zambullidas desde lo alto del barranco? El juego de la cutúa en sus aguas, y las “peleas” con barro de sus playas. Y sus crecidas, las crecidas del río. Cuando las taparitas, los troncos secos y hasta árboles enteros viajaban nadando hacia el mar.

La lejanía de la sabana, tranquila... Llena de sol. Con sus cujíes soñolientos y lejanos, silbando. Y de la orgullosa paraulata inundando de trinos sus mil caminos. Secos.

­ ¡Hola, pueblo mío! Yo te llevo dentro.

Las serenatas con luna o sin luna.

De aquella novia.

De los besos contados que te daba en el solar; de noche, de día.

De lo caliente de su piel.

De su rubor de niña.

-¿De eso sí te acuerdas?

­ ¡Hola, pueblo mío! En mis noches la siento.

De sus calles de polvo en verano y de lodo y de agua en las lluvias.

De Frijolillo y Veintitrés.

De Chepa y Polochocho.

Del Abuelo y La Abuela. Los Tíos, las Tías. Mi Padrino Millo, que cuando yo era niño, me regaló una moneda de a cinco. Un fuerte. Enorme.

¿Será que estoy viejo y a los viejos nadie los quiere?

Pero los pueblos no envejecemos.

Los pueblos nos llenamos cada vez más de hijos.

Y volvemos a nacer con cada uno de ellos, en cada uno de ellos.

Y donde vayan vamos nosotros.

Aunque algunos traten de ocultarnos.

A que no te acuerdas del aire limpio de mis madrugadas. Cuando acurrucado al lado de la vaca en ordeño, esperabas la espuma tibia de la leche.

­ ¡Hola, pueblo mío! Tú eres mi más dulce recuerdo.

Tus once pollitos. Uno era piroco. De Capitán, el perro blanco de tus correrías en el monte, asustando los pájaros.

No te acuerdas de las noches estrelladas y serenas que te entregaba para que las contemplases. Mil luceros, mil estrellas fugaces. Mil caminos por los que viajabas”.

­ ¡Hola, pueblo mío! Yo también estoy triste.

Pues se me encoge el corazón al ver tu pobreza de gente, que no ve su esperanza.

Y te vas yendo, vas perdiendo el alma.

Quedando solamente un carapacho.

Casas y más casas.

Calles y más calles.

Vacías, sin hijos que se sientan tus hijos.

Que como hermanos busquen su bienestar.

Porque si se quieren, se contentarán los árboles, las aguas, los animales del monte, los viejos y los niños.

Y a la sabana regresarán sus cantos.

Por la fuerza de un pueblo.

Que reclama su alma.

Por la fuerza de un pueblo.

Que ha de luchar buscando...

Buscándose.

¡Despierta, Pueblo Mío! ¡Despierta!

Que retoñan las hierbas al paso arrasante del fuego.

Y la semilla espera.

Y yo ansío volver. Y que tú vuelvas a nacer conmigo, para querer la vida y volver a vivir.

¿Cómo decirles a todos que sigo siendo el mismo?

Que por ti se desbordan mis angustias y mis sentimientos.



¡Pueblo mío!

¡Tierra mía!

Ya no encuentro de qué forma adorarte.






Introducción: Raíces de Pueblo. Tocuyo de la Costa
Prologo: Raíces de Pueblo. Tocuyo de la Costa
El Pueblo de Tocuyo de la Costa
Recopilación Histórica. Tocuyo de la Costa
Recopilación Histórica. Tocuyo de la Costa
Referencias históricas sobre San Miguel del Río Tocuyo.
Río del Tocuyo
Pueblo del Río del Tocuyo
MAPUBARES (De la Vicaría de Coro)
San Miguel del Río del Tocuyo ( De la Vicaría de Coro)
Renta de este Curato
Algunas Narraciones sobre la Posible Fundaciòn de Tocuyo de la Costa
Opiniones sobre la Historia de Tocuyo de la Costa
Villa de San Miguel del Río Tocuyo
Venta de la Sucesón de Vicente Judas González
Venta de Enrique Domínguez y Sebastiám Noguera
Venta de Manuel Jove
Reserva de Enrique Domínguez
El Robo de la Custodia en Tocuyo de la Costa
Compra y Venta de Esclavos en el Pueblo
Partidas de Nacimiento Antiguas de Tocuyo de la Costa
Jefes Civiles en Tocuyo de la Costa durante 1882
SIMÓN BOLÍVAR, Nuestro Libertador en Tocuyo de la Costa
Origen y significado del nombre Tocuyo
Régimen de Encomienda
Tocuyo de la Costa Pueblo de Doctrina y Pueblo de Misión
Una Aproximación a la Historia de Tocuyo de la Costa
Problemática Ecológica del Municipio Tocuyo de la Costa
Importante Aporte a este Libro por Parte de Ramón Rivero M.
Antecedentes Históricos de los Pueblos de la Costa Oriental del Estado Falcón
Indios Mapubares
Diciembre...Lluvias e Inundaciones en Chichiriviche, Falcón.
Resúmen sobre la relación de la cultura india y la fundación de Tocuyo de la Costa.
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