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Posición geográfica de algunas partes de Tocuyo de la Costa para el año 1936



EL RÍO

Por el Norte del pueblo estaba el río Tocuyo, que venía al Suroeste y llegaba de frente con sus aguas al cementerio viejo, donde había una enorme curva y un tremendo remanso o recodo como se decía antes. Este recodo lo llamaban El Recodo del Olvido, y el cementerio estaba cerca de donde está hoy la pasarela del canal de riego, al Noroeste. El río seguía rumbo al Este y al lado donde está hoy el club Hispano, había otra curva y otro remanso que lo llamaban el Recodo de Jacobo, y mas adelante, al Noroeste, lo que llamaban Los Barrancones y a ese sitio también se le decía El Anima de los Barrancones.



El nombre de Los Barrancones se debía a que el río, por el lado del Este, siempre mantenía su enorme barranco largo y pendiente, que la gente no podía bajar ni subir, y el ánima porque según en unas de las tantas crecientes del río y que fue recogido un cadáver de las aguas en estado de descomposición y fue enterrado cerca de los Barrancones y como no pudieron averiguar el nombre del fallecido, lo llamaban El Anima de los Barrancones.



EL RECODO DE JACOBO, también era barrancoso, muy pendiente, difícil de bajar o subir, pero el único hombre que siempre le hacía paso o bajadero a ese barranco era el señor Jacobo Fonseca y cuando el río crecía, dañaba el paso y Jacobo lo hacía de nuevo, porque era para bajar a agarrar el agua para el uso doméstico o bañarse. La gente como modo de un reconocimiento por su labor, le pusieron el nombre de El Recodo de Jacobo.





LA MADRE VIEJA Y EL JOBO

Al Oeste del Recodo del Olvido, había una ciénaga dejada por el río que la llamaban La Madre Vieja. Esta ciénaga era dividida en dos partes: El Jobo y El Paso Amarillo, y el rabo adjunto que le decían La Madre Viejita. La fecha de mes y año que el río pasaba por donde era la ciénaga de la Madre Vieja quedan en el aire. El Jobo era llamado así, porque al lado del paso había un árbol frondoso de los llamados jobo, y la gente de aquella época le ponían su nombre a los caminos, como también donde reposaban.





EL PASO AMARILLO

Este era otro paso donde la gente se bañaba y en los árboles de las orillas, las mujeres jóvenes, de edad media y viejas hacían sus lavanderos para lavar la ropa, y este otro paso quedaba hacia el Este del paso del Jobo y lo llamaban El Paso Amarillo, porque en el fondo, el lodo o barro que había era amarillo, igual que alrededor. Este barro era como la arcilla y era usado, ligado con el ostión y la concha de almeja para hacer budares donde cuajar las arepas, ladrillos y tejas y otros útiles de uso doméstico.





LA MADRE VIEJA era larga, ancha y profunda, y sus aguas se mantenían todo el año y en los meses de verano las aguas bajaban, el río cuando crecía era el surtidor. En este año 2000, todavía se nota en algunas partes de esa zona, los bajos en la tierra por donde era La Madre Vieja, y según comentarios, ese nombre se lo puso porque de tantas mujeres jóvenes de media edad y viejas que iban a lavar la ropa y según a una de estas viejas le dio un ataque, como decían antes, hoy un infarto, y la vieja murió, y como la vieja había sido madre, la gente le puso el nombre de La Madre Vieja, y la Madre Viejita era el diminutivo de La Madre Vieja.





LA TEJERÍA

Cerca del Paso Amarillo, al Sur había una casona abandonada que la llamaban la Tejería. Esta casona, según y que fue construida y habitada por unos españoles y como tenían la materia prima cerca que era el barro amarillo, elaboraban algunos productos de alfarería como ladrillos, tejas, etc.



Las referencias dadas por algunas personas nativas de esta región, que sobrepasan los 90 años de edad, han sido negativos para descubrir la fecha que fue construida esa casona, y según y que fue desalojada en el año 1890. A esa casona la llamaban Tejería, porque allí hacían tejas. Después de pasar el tiempo, esa casona fue habitada por el popular Zurita en el año 1918 y con su creatividad que tenía con el barro amarillo y la concha de almeja molida, hacía ollas para cocinar, tinajas para el agua, budares para cuajar las arepas y tejas para los techos.



Estos útiles de uso doméstico elaborados por el popular Zurita, eran vendidos o permutados por las amas de casa. Por ejemplo: Una tinaja con capacidad para 15 litros de agua, era vendida en 9 reales, o cambiada por algo comestible. Y las ollas para cocinar, de acuerdo con su tamaño, 8, 6, o 5 reales y los budares para cuajar las arepas grandes; 4 reales, y lo pequeños; 2 reales y medio. Las tejas no eran vendidas por unidad, se vendían por docena y tamaño; a 10, 12, y 15 reales la docena. Los precios de estos artículos fueron hasta el año 1939 porque de allí en adelante comenzaron las variaciones de precios, como también fue mas nombrado la moneda Bolívar, porque antes y después de haber eliminado la morocota, se hablaba de reales y de pesos, y aunque la unidad monetaria era el bolívar, también habían otras monedas de 2 bolívares, 5 reales y 5 bolívares, que era el fuerte, y cuando circulaban las morocotas por estos pueblos no se conocían los billetes. Lo que se decía peso eran 4 bolívares, y las morocotas valían según su tamaño: Completa 50 pesos, media morocota 25 pesos y cuarto 12 y medio pesos, pero en esas épocas eran pocas las devaluaciones que sufría la moneda.



Cuando comenzaron a eliminar la circulación de las morocotas en el Territorio Nacional, en estos pueblos, los comerciantes hacían la retención de las morocotas de la siguiente forma. Ejemplo: Si una persona iba a la bodega y hacía un pedido de varios artículos y eran cancelados con una media o cuarto de morocota, el vuelto era retenido y el dueño de la bodega le entregaba al comprador un pedacito de papel escrito como modo de vale, representando la cantidad retenida, pero este papelito o vale, no tenía ningún valor en otra bodega y obligatorio había que gastar el resto retenido en aquella bodega.





LA PLAZA DE JUDAS

Cerca de donde está hoy La Plaza del Judas, al Norte del Pueblo, era el principal varadero de maderas de las llamadas trozas y rolas. Estas maderas eran transportadas por el río en balsas desde las montañas; río arriba. También era usado el río Araurima para sacar las maderas hasta el río Tocuyo, estas maderas eran sacadas hasta las orillas del río con bueyes o bestias mular, y estos que no tenían estos aparejos usaban lo que llamaban trampolín. Para aquella época, era muy poca la madera que se traía por el río, usada en la construcción de casas, como horcones, tirantes, viguetas y otros, porque cerca del pueblo habían todas estas clases de madera. Se le llamaba troza, a la pieza de madera labrada por sus cuatro lados y rola a la pieza bruta sin labrar. A estas piezas de madera le dejaban en una de sus puntas, lo que llamaban un moño, que era para amarrarla con la soga o cabestro y halarla hasta su destino.



El baradero de estas maderas estaba al Oeste de donde vivía Francisca Bolívar, la popular Pancha y cuando el río crecía, que dañaba el baradero, lo hacían al Este, y para subir estas trozas y rolas a tierra plana, usaban el trampolín. El trampolín eran unos palos de un diámetro regular, de un metro aproximado de largo, sin concha que eran puestos debajo de la troza y rolas, atravesados, y con la soga o cabestro eran amarradas por el moño, y unos halaban por delante y otros empujaban por detrás, y la troza o rola rodaba por encima de los palos atravesados, y atrás, los palos que iban quedando desocupados, se iban pasando hacia delante.



Estas maderas eran rodadas hasta donde está hoy la plaza del Judas, y puestas debajo del enorme árbol de los llamados cují, que para esa época no le habían fallado sus raíces. Al lado de este cují era aserrada esta madera manualmente, con sierra de mano. Este aserradero eran cuatro horcones clavados en el suelo a distancias de tres metros de largo y uno y medio de ancho, con dos largueros y dos atravesaños y con una altura de dos metros y medio. La madera era subida por una punta y empujada por la otra, hasta que quedara sobre los travesaños, que era como una troja, pero con el centro descubierto. Después de haber subido varias piezas de madera a esta troja, estas quedaban listas para ser aserradas de la forma siguiente: Primero marcaban el espesor de la tabla que iba a ser aserrada y a la troza le dejaban una punta sobrante del travesaño. Segundo: un hombre se subía encima de la troza que estaba en la troja y otro hombre se quedaba abajo, y ambos halaban la sierra por el mango; uno hacia arriba y el otro hacia abajo. Este modo de trabajar con esta troja para aserrar la madera como el trampolín para rodarla, eran dos derivados de la trampa y la imaginación que usaron la gente de aquella época para el cumplimiento de sus labores manuales y ellos buscaban la forma de hacerlo.





EL CUJÍ

No se sabe si este árbol de los llamados cují, que está en la Plaza de Judas, fue nacido o sembrado por alguien, pero esa clase de árbol, por aquí es poco sembrable. Este cují ha servido con su sombra a miles de personas de aquellas y estas generaciones, durante muchos años. La gente acudía a este árbol para disfrutar de su sombra y sentarse sobre las trozas y rolas de madera, como también acudían los muchachos para distraerse con sus juegos de trompo, metra, carreta y otros.



Este árbol se fue de sus raíces o se esbarrancó, como se decía antes, en una creciente del río Tocuyo, en el año 1940, y después fueron creciendo sus ramas, formándose del mismo, otro árbol que muy bien puede satisfacer a muchos con su sombra, y hasta se acuestan sobre la parte del tronco tendida. Este árbol siempre fue visitado por mucha gente de aquella época, y ahora mucho mas, porque está en la plaza del Judas. Yo creo que este cují es merecedor de declararlo “Arbol Histórico” por su trayectoria que ha tenido y que sobrepasa los 180 años, y que en un tiempo no muy lejano, con otros sucesos que han pasado en este pueblo y su gente pueden ser incluidos en la historia de Venezuela, hoy República Bolivariana de Venezuela.








Cástulo Riera Cuenta Cuentos. Nota sobre esta publicación
Presentación del libro Cástulo Riera Cuenta Cuentos por la Licenciada Lisbeth Borregales
Introducción: Opiniones y Recuerdos sobre Tocuyo de la Costa
Costumbres de épocas pasadas en Tocuyo de la Costa.
Crecientes del Río Tocuyo en 1938
Algunas Costumbres Agrícolas de Tocuyo de la Costa en épocas pasadas
Costumbres Religiosas de Tocuyo de la Costa en épocas pasadas.
Conocer las costumbres pasadas. Importancia para las nuevas generaciones
Aparición de San Miguel Arcángel en Tocuyo de la Costa, Falcón, Venezuela
Cómo se hacían los Altares en Tocuyo de la Costa
Los Comercios en Tocuyo de la Costa, Falcón en épocas pasadas.
Posición geográfica de algunas partes de Tocuyo de la Costa para el año 1936
Posición de algunas calles de Tocuyo de la Costa para el año 1936
División del pueblo de Tocuyo de la Costa para el año 1938
Los antiguos puentes de Tocuyo de la Costa y sus descripciones
Agradecimientos
Agradecimientos: Cástulo Riera Cuenta Cuentos

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