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Juan De Ampies en Coro, Sella la Amistad con Manaure

Ampiés frente a Manaure

Todo parecía marchar bien. Juan de Ampiés, hijo, consiguió llegar a la región de Curiana y pudo dar comienzo a un poblado caquetío-hispano. Los nativos que tan insistentemente habían pedido protección, por medio de sus caciques, se van haciendo cristianos y empiezan a organizar sus poblados al estilo de los españoles que viven con ellos.

Muy pronto, por una decisión real, que Ampiés no esperaba, todo cambió. El Rey-Emperador D. Carlos cedió a los Banqueros alemanes Enrique Ehin- ger y Gerónimo Sailer la conquista de colonización de la provincia de Venezuela. La cédula fue firmada en Madrid el 27 de marzo de 1528. Justamente a los 8 meses de la fundación de Coro. La noticia no tardaría en llegar a la Española. Desconcertado debió quedar el magnánimo factor. No obstante confiaba en la bondad de sus monarcas a quienes servía y para quienes intentaba ganar aquellas tierras y aquellos vasallos de la región caquetía.

Por eso decidió preparar debidamente una nao, con una buena expedición de gente, que le ayudara a conseguir la gobernación de esta provincia. Parece ser que con la llegada de los emisarios de los alemanes a Santo Domingo, y sus apetencias desenfrenadas de mando en la provincia de Venezuela, las cosas fueron de mal en peor para Ampiés.

El Dr. Demetrio Ramos da cuenta de dos hechos desagradables para Ampiés, en los comienzos del año 1528, acaecidos en Santo Domingo. La muerte de su hijo Juan y la captura de una carabela que debía partir, muy pronto, hacia tierra firme al mando de su yerno Sancho de Aragües. No aduce muchas pruebas sobre la muerte del joven Ampiés, ya sabemos el motivo: porque era quien iba a partir, en octubre de 1528, al mando de la expedición (-—la segunda—), aunque luego, que sepamos, no partió, debió quedar en la Espa-

ñola, quizá enfermo, pues nada más sabemos de él. Más adelante, pag. 364 añade. Realmente es lógico que Alfinger =el intendente del consorcio alemán = protegiera los intereses de sus mandatarios. Incluso apelando a la captura de la carabela de Ampiés —como si fuera la de un corsario—; pero esta justificación no es suficiente, para eliminar la sensación de una implacable conducta, bien calculada de antemano, contra quien tantos esfuerzos venía realizando desde diez años atrás. El episodio es tan triste para quien lo padeció, como poco honroso para quien lo ejecutó, máxime, si poco antes en Santo Domingo había muerto Ampiés el joven, con lo que el golpe que sufriría el aragonés sería doble.

Admitidos esos dos graves contratiempos, para la nueva fundación de Coro: la muerte de Ampiés hijo y la aprehensión de la nave que debía llevar a Aragües a la tierra firme, se comprende perfectamente que el mismo Ampiés se decida a llegar hasta Coro, para afianzar la amistad con Manaure. Como justificación para este viaje escribe a sus Majestades dándoles cuenta de sus proyectos sobre la reciente fundación. El 7 de noviembre de 1528 escribe un largo e importante memorial, desde Santo Domingo. Entretanto preparaba la embarcación que le llevaría a tierra firme. Hace resaltar en esta carta su vinculación con los Jefes de la región caquetía, las veces que rescató y devolvió indios a sus tierras, comprándolos, con anterioridad. Les da cuenta de los grandes dispendios que esto le ha ocasionado. El fletamiento de las naos

expedicionarías, aparejo y avituallamiento de la gente de a pie y de a caballo, la construcción de casas fuertes para defensa, han menguado su patrimonio par-ticular.

Conscientes de todo esto y con deseos de ayudar al real Factor, los Oficiales de la Española Esteban de Pasamonte y Francisco de Cavallo escriben también a su Majestad diciendole que, para aquellas fechas —12 de noviembre de 1528— ellos se bastan para ejecutar las operaciones de la Real Hacienda. Hacen esta aclaración con el fin de que el Factor pueda permitirse ir a visitar personalmente las islas encomendadas y la tierra firme.

De las Elegías del poeta Castellanos se pueden sacar los nombres de algunos de los que acompañaban a Ampiés en esta su estadía en Coro:

Un Juan Cuaresma fue de los primeros con su mujer Francisca Samaniego,

Juan García con otros compañeros casados, y con ellos maestre Diego,

Bartolomé García y un Riberos según me declaró Fernán Gallegos.

En otra oportunidad hablando de los que estuvieron en Coro y después les vio en su residencia de Tunja, del Reino de Nueva Granada, donde él estaba domiciliado dice:

Vino también aquel varón famoso

Esteban Martín, digno de memoria; vino Pedro de Limpias, valeroso cuya gran valentía fue notoria; el capitán Martínez virtüoso, cada cual digno de mayor historia; vino Juan de la Puente y un Aceros en virtud y valor de los primeros.

Y si, lector, dijeres ser contento

como me lo contaron te lo cuento.

Entre estos grupos de personas que llegaron a Coro, tanto en compañía de Ampiés hijo, en 1527, como de Ampiés padre en 1528, había sacerdotes para adoctrinar y bautizar a los indígenas; ¿Por qué Castellanos no hace mención de ellos? ¿Es que, siendo él mismo Sacerdote, no le importaba esto? ¿Nadie le contó que Ampiés se preocupó, en gran manera, de hacer buenos cristianos, a la vez de buenos súbditos de su Majestad? No le encuentro explicación a este lapsus de un cronista que abunda en toda clase de detalles. Parece como si lo ignorara absolutamente.

Al hablar del bautismo de Manaure dice, incomprensiblemente:

Ampiés viendo persona tan urbana en medio de tan rudo barbarismo





dióle noticia de la fe cristiana siendo bien instruido por él mismo; y después recibió de buena gana el agua del santísimo bautismo; llamóse don Martín y después desto bautizó de su casa a todo el resto.

Si Ampiés dio a Manaure noticia completa de la fe y lo instruyó por sí mismo se puede colegir que no llevó consigo sacerdotes que cumplieran esta misión. Dejando aparte esta contradición aparente en Castellanos, se sabe cierto que los religiosos actuaron desde el primer momento como instructores y evangelizadores entre los indígenas. No he podido encontrar ningún historiador de alguna importancia que ponga esto en duda.




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Primeros Mercedarios en América (Siglo XIII)
Bases Teóricas; la importancia del cocotero y sus usos.
Bases Teóricas: la importancia del cocotero y sus usos.
El Primer Convento Mercedario en Santo Domingo
Destacados Mercedarios que Acompañaron A los Conquistadores y Pobladores de América.
Juan De Ampiés, Fundador de la Ciudad de Coro
Juan de Ampiés y los Mercedarios
Preparativos para la fundación de Coro
El hijo de Juan de Ampiés en Coro
Juan De Ampies en Coro, Sella la Amistad con Manaure
El P. Antón Merino, Mercedario, acompañó a Ampiés y bautizó al Cacique Manaure
Primera Misa en Coro. Bautismo de Manaure y de su familia
Ampies, Alfinger y el Capellán P. Merino

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