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Facultades extraordinarias dadas a los Religiosos que pasaban a las Indias



Si los Reyes Católicos y sus sucesores se preocuparon de enviar Misioneros bien preparados y dispuestos, los Papas quisieron concederles facultades extraordinarias de orden espiritual. Con ellas intentaban alentarlos en la difícil empresa que se les encomendaba: sembrar y hacer germinar la semilla de la fe en los pueblos indígenas.

Para dar mayor consistencia a estas Misiones que se confiaban a las Órdenes Religiosas ordenaban las disposiciones reales que ningún Religioso que había sido destinado a América, podía volver a España antes de 10 años. Para ello debía tener licencia de su Prelado y del Virrey o de la Audiencia o Gobernador respectivo. Estos informaban de su vida intachable y de los buenos servicios desempeñados en aquellas tierras. Si alguno regresaba a la Península no podía integrarse de nuevo a la Misión sin permiso expreso de Sus Majestades.

Estas disposiciones se fueron aquilatando poco a poco. En 1530 se ordena a los Jueces de la Contratación que no dejen pasar a Religiosos extranjeros. Años más tarde se prohíbe que pasen a América los Religiosos que no tengan Conventos de su Orden. Ninguno podía ir con sus familiares para evitar nepo-tismos.

Repetidas veces establecen las diposiciones reales que los Ministros y Autoridades, tanto de Sevilla como de las Indias, honren en público y hagan respetar a los Religiosos, tanto de los indios como de los españoles.

La iglesia, por su parte, se preocupó, con materna solicitud, de que a los indios se les tratase como a personas y se les instruyese diligentemente.

En la Bula de Alejandro VI a los Reyes Católicos, por la que se fija la línea divisoria entre españoles y portugueses y se le concede el dominio dé las tierras conquistadas por Colón, se dice:

Nota de pié de página 1 Archivo General de Indias: AGI. Estante, 155, Caj. 1, legajo, 1.

«Y a lo que los dichos vuestros mensageros pueden colegir estas mesmas gentes, que viven en las susodichas islas i tierras firmes creen que hay un Dios criador en los cielos i que parecen asaz aptos para recibir la fe católica,* ser enseñados en las buenas costumbres, i se tiene esperanza, que si fuesen adoctrinados, se introduciría con facilidad en las dichas islas e tierras el nombre del Salvador...»

Prosigue la Bula recomendando a los Reyes que:

«Envíen a las dichas tierras firmes, e islas, hombres buenos, temerosos de Dios, doctos, sabios i expertos, para que instruyan a los susodichos naturales i les enseñen buenas costumbres, poniendo en ello toda la diligencia que convenga...» (3)



Por lo que se refiere a Venezuela, más concretamente, el Papa Clemente VII, repitió la misma idea en la Bula de la erección del Obispado de Coro, en 29 de junio de 1531. Dice el Pontífice al primer Obispo de Venezuela, Rodrigo de Bastidas:

«Y por tanto, para que los dichos naturales i habitadores, que son capaces de razón i humanidad, se lleguen a la dicha Fe i apartadas las tinieblas, vengan a la luz de la verdad i conozcan a nuestro Salvador.»

Además de esto se dieron a los Misioneros facultades extraordinarias cuando se destinaban a América. A petición del Rey Carlos V, el Papa Adriano VI concedió excepcionales privilegios a los Frailes que llegaban a estas tierras. La Bula papal está fechada el 9 de mayo de 1522. Es la “Exponi Nóbis”, llamada con toda razón “La Omnímoda”. En ella se basa la organización misionera, de los primeros tiempos, en estas tierras de ultramar.

Así podría resumirse un extracto de esta importante Bula.

I. Que a los que quieran pasar a la conversión de los indios no se le prohíba, aunque tengan oficios Locales o Generales, con tal que sean de suficiencia en vida y costumbres, bajo pena de excomunión, ipso facto. (Aquí se antepone la misión entre los indígenas a cualquier otro cargo, por importante que sea).

II. Que el Rey y su consejo pongan el número de frailes que se han de enviar.

III. Que los frailes enviados elijan dos, tres o más, de ellos del modo que les pareciere mejor... y tengan dicha Prelacia por tres años o por el tiempo que marquen sus Constituciones y sea costumbre en España; y no por más tiempo ni de otra forma que estén sujetos al Ministro y Capítulo General en lo que no impida la conversión de los infieles.

IV. Que el elegido (entre los misioneros) tenga todas las facultades del Ministro General, a quien deben estar subordinados y este podrá limitar sus facultades.

V. Que los dichos Prelados y los frailes comisionados por el Prelado, si no hay Obispado, o no pueden acudir dentro de dos días a los Obispos y Provisores, tengan toda nuestra autoridad para sí y para otros, de cualquier Orden que allí estuvieren, como juzguen oportuno para la conversión de los indios, manutención de la fe católica y obediencia a la santa Iglesia Romana; y puedan ejercer todos los actos episcopales que no requieran el orden episcopal, hasta que se ordene otra cosa.

VI. Y finalmente, que todos los indultos concedidos por los Romanos Pontífices a los dichos Prelados y frailes que están en dichas Indias, o procuren ir a ellas, y a los frailes y a quienes ellos les concedieren, puedan usarlos en común y en especial (4).

Con estas concesiones papales y un inmenso bagaje de entusiasmo y heroísmo cristianos, el evangelio como guía y luz en los intrincados caminos y selvas misioneras, los Frailes se entregaban, en cuerpo y alma, a convencer, instruir, adoctrinar en la fe a ios indios.

Monseñor Nicolás E. Navarro, escribió en el Boletín de la Archidiócesis de Caracas: «Los Misioneros trajeron siempre la persuasión de la palabra evangélica más en la santidad de su vida, y en el ejemplo de sus prodigiosos sacrificios, que en el aparato de una ciencia deslumbradora» (5).




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Facultades extraordinarias dadas a los Religiosos que pasaban a las Indias
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Bases Teóricas; la importancia del cocotero y sus usos.
Bases Teóricas: la importancia del cocotero y sus usos.
El Primer Convento Mercedario en Santo Domingo
Destacados Mercedarios que Acompañaron A los Conquistadores y Pobladores de América.
Juan De Ampiés, Fundador de la Ciudad de Coro
Juan de Ampiés y los Mercedarios
Preparativos para la fundación de Coro
El hijo de Juan de Ampiés en Coro
Juan De Ampies en Coro, Sella la Amistad con Manaure
El P. Antón Merino, Mercedario, acompañó a Ampiés y bautizó al Cacique Manaure
Primera Misa en Coro. Bautismo de Manaure y de su familia
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