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El Primer Convento Mercedario en Santo Domingo



Sin pretender darle credibilidad absoluta a la palabra del Papa, la cita que puse en la introducción —habla de hechos históricos— creo que tiene gran im-portancia. «Que hay que rendirle homenaje a los Religiosos que a finales del siglo XV, se destacaron en la evangelización del Nuevo Mundo». Entre esos Religiosos abanderados —dice el Papa— había Mercedarios.

No cabe duda que los Mercedarios llegaron pronto a América. Si en la se-gunda expedición del Almirante Colón, confirmando el descubrimiento y visi-tando nuevas costas, ya hubo Mercedarios, en los restantes viajes de conquista, también los había. De hecho en 1514 ya encontramos noticias más concretas.

En la década final del siglo XV, cambia la faz del mundo, con el descubri-miento de América. El anchuroso mar se dilata. Se abren nuevos rumbos para las conquistas sociales y misioneras. El horizonte inmenso se dilata y la Orden de la Merced descubre una nueva dimensión para su actividad tradicional, la liberación del ser humano. Le permite una mayor expansión y le proporciona más dilatado campo para su misión redentora.

Desde el anterior documento de Pedro Mártir de Anglería, 1493, hasta 1514 los archivos ocultan fechas y nombres.

Escueta, lacónica, es la cita que de esta fecha ha llegado hasta nosotros. Así de sencilla es: «Al monesterio de la Merced de dicha ciudad, para hacer el dicho monesterio y obra de él, se le depositaron tres naborías de casa de las que registró el Factor Juan de Ampiés.»

En dos obras de suma importancia, para mí, encuentro desarrollada esta cita. Son la ya tantas veces citada del P. Nolasco Pérez y otra más reciente, del Dr. Demetrio Ramos Pérez, publicada en Valladolid en 1978. El primero toma la cita del Archivo de Sevilla: Archivo General de Indias —A G I. 2-1- 1/20 y el segundo de CoDoIn— Colección de Documentos Inéditos de América. No obstante esta distinta fuente, la cita es la misma y las palabras son idénticas.

(7) Juan Reglá Capistol. Ensayos para la Historia de España. Editorial Teide. Barcelona, 1963, pág. 218. 

Como de personas autorizadas en la materia traigo aquí el comentario de ambos autores.

En el del P. Nolasco Pérez leemos. El primer documento que habla de los mer- cedarios —en estas partes de América— está fechado el 15 de julio de 1514... Trata del repartimiento de los caciques e indios de la Isla de Santo Domingo, hecho por el Licenciado Pedro Ibáñez de Ibarra y Rodrigo de Albuquerque. La palabra «monesterio» da a entender que ya tenia alguna forma de Convento provisional, y por lo tanto, haría por lo menos un año largo que habían llegado a la ciudad.

No es muy explícito, ni aclara mucho, este comentario, pero ya sabemos que antes de 1514 tenían los Mercedarios un incipiente monasterio, que estaba en vías de expansión y mejorando la obra.

Por el significado que tiene para mi propósito relacionar a Ampiés con los Mercedarios de Santo Domingo, voy a ambientar un poco más esta cita.

Esta Obra del Dr. Demetrio Ramos se publicó con ocasión de los 450 años de la fundación de Coro. Cierto que apareció un año más tarde, pues salió a la luz en 1978, pero el motivo fue conmemorar este acontecimiento.

El prologista de la Obra, Dr. Mario Briceño Perozo, entre otros emocionados elogios dice: El nombre de Demetrio Ramos, escritor, historiógrafo, profesor, jurista, es ya familiar a Venezuela. Es un egregio americanista en cuyos estudios ha estado presente siempre nuestra tierra, para ahondar en el conocimiento y en la divulgación de su historia. Su labor en archivos europeos es extraordinaria. Y decimos europeos, porque del ámbito de España, Ramos ha salido a Francia, Italia, Inglaterra y Portugal, en procura de datos, en busca de documentos relacionados con el pretérito de Venezuela.

Según Ramos no eran muy cordiales las relaciones del Almirante Virrey, Don Diego de Colón, hijo de D. Cristóbal Colón, con los Oficiales Reales y Jueces de la isla de Santo Domingo. Escribe así.

Consecuencia del proceder de Don Diego fue la decisión real de evitar el hecho consumado del repartimiento de indios, para lo que el monarca envia —con cargo de realizarlo en su nombre—, a Rodrigo de Albuquerque y a Pedro Ibáñez de Ibarra, quien por fallecimiento fue suplido por el mismo Pa- samonte. La entrada en funciones de estos repartidores suponía, nada menos que la derogación de la entrega de encomiendas hecha anteriormente por el Virrey en favor de sus parciales. Y tan a pecho llevó Don Diego esta decisión y la forma en que comenzó a actuar Albuquerque, que fue causa de que el Rey le mandara trasladarse a España. Pues bien. En tal repartimiento aparece varias veces Ampiés en traspasos de indios, como figura al entregarse al Regidor de Santo Domingo Juan de Albuquerque cuarenta y cinco naborías de casa que tenía el Factor Juan de Ampiés, con un indio que tenía María de Valen- zuela, como el 7 de diciembre de 1514 a Lope Muñoz, vecino de Puerto Plata se le encomendaron cuatro naborías, que se registraron por el Factor Juan de Ampiés. Más aun, al hacerse, el 9 de diciembre, en Concepción de la Vega, el repartimiento de la ciudad de Santo Domingo, a Juan de Ortiz se le encomen-

dó el nitayno Juan, que servía a Juan de Ampiés, con once personas de servicio.

En el mismo día a! monasterio de la Merced, de Ia dicha ciudad, para el dicho monasterio y obra de él, se le depositaron tres naborías de casa de las que registró Juan de Ampiés. (8)

Prosigue Ramos. En estas connotaciones debemos ver algo más que los propios números, puesto que por vez primera nos muestran una relación directa de Ampiés con los indios, quizás no todos de la Española. Es más, uno de ellos llevaba su propio nombre, lo que nos hace concebir la presunción de que, según era costumbre, pudiera haber sido bautizado bajo su padrinazgo. Si unos son calificados como naborías de casa que tenía el Factor, de este nitayno Juan se dice, más concretamente, que servía a Juan de Ampiés. Todos, como se ve, estaban con él, eran de casa, por consiguiente ni trabajaban en el campo ni en el laboreo aurífero. El traspaso de tales indios a un Regidor de Santo Domingo, o al Monasterio de la Merced —en este caso figura expresamente que para ayudar a la obra de él— como en el hecho de desprenderse de su ahijado, el indio Juan, —el único que se nombra, no uno cualquiera— en favor de ese vecino de Puerto Plata, Juan Ortiz, evidencia algo que parece acreditar a Juan de Ampiés como afecto a un trato, del que resultaba que esos indios tuvieran una cierta instrucción, como para llenar un cometido al lado de los frailes o de importantes personas, como el pariente del propio repartidor. (9)

Tenían, pues, los Mercedarios para 1514 un «monasterio» en la Isla de Santo Domingo. Ese monasterio debía ser ampliado y adecentado para dar cabida a más Religiosos. Los descubrimientos de nuevas tierras aumentaban, se necesitaban más Misioneros.

La isla de Santo Domingo fue, en lo político y en lo religioso, el centro de irradiación y expansión hacia todos los pueblos que se iban conquistando. Allí las Ordenes Religiosas levantaron sus primeros Conventos e Iglesias, de baha- reque y palma, al principio, de cal y canto después. Los misioneros se aclimataban y tenían los primeros contactos con los indios. Después iban a los lugares de más urgencia.

Para estas fechas aun no se sabe cuántos, ni quiénes eran los Mercedarios que moraban en este monasterio. Sus nombres quedan en el anonimato.

Uno de los primeros que aparece con su nombre y apellido, es Fray Bartolomé de Olmedo.

Muy pronto desde este centro de preparación y entrenamiento, se lanzaron los frailes de la Merced, en compañía de los conquistadores y colonizadores, a la evangelización de las nuevas tierras.

(8) Relación de los repartimientos hechos del 25 de noviembre de 1514 al 9 de enero de 1515, en CoDoln, América. Tomo I, pág. 65.

(9) La Fundación de Venezuela —Ampiés y Coro. Una Singularidad Histórica. Valladolid-Coro 1978. Cap. I, págs. 58-59.

México, Guatemala, Honduras, Panamá, Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador, Chile y Argentina recibieron, desde los primeros tiempos, la benéfica influencia evangelizadora del fraile mercedario. Por el prestigio de su cuarto voto, de redención y liberación, causa y motivo de su inagotable caridad, eran intermediarios entre los derechos del indio sometido y conquistado y las atribuciones que se arrogaba el soldado conquistador.

Nos hubiera gustado mucho conocer como fue este primer convento de los Mercedarios en La Española*

La obra del monasterio debió ir lenta. Hasta 1525 apenas se encuentran noticias. Para esa fecha sí tenía ya su Comendador nombrado. Era este, según dice el P. Nolasco Pérez, el Padre Fray Dionisio, sin apellido y uno dé los frailes era Fray Hernando de Santa Cruz.

Recibe el Comendador Fray Dionisio 25 pesos por algunos productos del huerto del Convento, que el Tesorero Real Pasamonte adquiere para cargar la nave que se preparaba para el puerto de Higueras. Este dato es importante, pues ya los frailes se podían desprender de los productos de su huerto. O eran muy pocos los religiosos o tenían junto a su monasterio un espacioso huerto que les producía para ellos y para vender. La fecha de esta venta de productos del huerto es del 21 de febrero de 1525.

Fray Hernando de Santa Cruz, recibe del mismo Tesorero Real, con fecha del 3 de marzo, con el mismo destino a la provincia de Higueras «un omamen-

to con todo recaudo para decir misa para lo llevar a la provincia de las Higueras, donde el dicho Padre y otros de su Orden van a residir en un monasterio que en dichas partes se ha de hacer, lo cual fue asi acordado por la Consulta.»

En 1526 ya la Orden tenía más de un monasterio en estas partes. El Provincial de la Provincia de Castilla, pidió y obtuvo de Carlos V que «las dichas casa y monasterios que de la dicha orden hasta ahora están fechas y edificadas en las indias, Islas y Tierra Firme del Mar Océano» queden sujetas a la Provincia de Castilla. Añade además. «Mando a cualesquier jueces y justicias así destos Reinos como de las dichas Indias que si algunas bulas viniesen sobre sujetarlas a otros Reinos o Provincias... no sean obedecidas sin ser presentadas y examinadas en el Consejo de Indias.» (10)

Fueron llegando los refuerzos de personal para estos monasterios, con los frecuentes viajes del Padre Fray Francisco de Bobadilla.

El 4 de enero de 1528 ya había en el Monasterio de Santo Domingo 15 Religiosos, con sus nombres y apellidos.

Se nos da la nómina completa de un pleito que los Mercedarios seguían contra Juan de Andino, para que demoliese una casa que estaba edificando, que por ser muy alta, desde ella se escudriñaba lo que se hacía en las oficinas del Convento.

Componían la Comunidad: Un Comendador, un Prior, un Vicario y seis Presbíteros más. Seis Religiosos Profesos, aun no Presbíteros.

Una comunidad de 15 religiosos, en aquel entonces y en aquellas circunstancias, ya era una comunidad respetable.

El primer monasterio de 1514 debió ser pobre. Con los años se hizo más capaz y se le dio la importancia que merecía, tanto al convento como a la iglesia. Quien lo llevó a su máximo grado de esplendor fue el P. Fray Amador de Aguiar.

El año de 1549 estaba enfrascado, de lleno, en la prosecución de la obra. El Cabildo y Justicias de Santo Domingo escribían al Rey el 20 de julio. «Desde el principio de la población de la ciudad hubo Monasterio de la Merced, en el cual han residido personas muy honestas y de ejemplo, y ansí han recibido sumas de limosnas con que han edificado, de piedra, su casa, claustro, aposentos y otros servicios, mucho buenos, y comenzaron a edificar una iglesia de cantería, que acabada, se tiene por cierto que en esos Reinos, en toda su Orden, no habrá otra mejor.»

Siguen los del Cabildo diciendo: «y ansí ha emprendido de acabar la iglesia y trae en ella oficiales de canteros y albañiles, con muchos materiales que ha allegado, lo cual cumple de limosnas, por la gran devoción que Ntra. Sra. ha puesto en esta casa.»

(10) Los Padres Mercedarios Pedro Nolasco Pérez y Guillermo Vázquez comentan esta Cédula del Emperador Carlos V. No concuerdan en la fecha de la misma. Vázquez dice 11 de mayo de 1526 y Nolasco Pérez el 14 de abril. La diferencia de fecha no es muy importante. Es posible que una trate de la petición del P. Zorita y otra de la contestación del Emperador.

El 1555 se hizo la inauguración de la iglesia, que debía estar en perfectas condiciones. Se bendijo bajo el título de La Madre de Dios.




Introducción: La Orden de la Merced por Tierras de Venezuela.
Los Primeros Evangelizadores en América.
Facultades extraordinarias dadas a los Religiosos que pasaban a las Indias
Primeros Mercedarios en América (Siglo XIII)
Bases Teóricas; la importancia del cocotero y sus usos.
Bases Teóricas: la importancia del cocotero y sus usos.
El Primer Convento Mercedario en Santo Domingo
Destacados Mercedarios que Acompañaron A los Conquistadores y Pobladores de América.
Juan De Ampiés, Fundador de la Ciudad de Coro
Juan de Ampiés y los Mercedarios
Preparativos para la fundación de Coro
El hijo de Juan de Ampiés en Coro
Juan De Ampies en Coro, Sella la Amistad con Manaure
El P. Antón Merino, Mercedario, acompañó a Ampiés y bautizó al Cacique Manaure
Primera Misa en Coro. Bautismo de Manaure y de su familia
Ampies, Alfinger y el Capellán P. Merino

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