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El hijo de Juan de Ampiés en Coro

Largas discusiones e intrincadas conjeturas ha suscitado, hasta ahora, la frase que el Factor Ampiés escribió a los reyes en 1528. «E con ellos ymbié un fixo mió, que menos no quisieron yr.»

Una mayoría de escritores y por lo demás buenos historiadores, hubieron de recurrir a tomar, como hijo de Ampiés, a su hijo político: su yerno Lázaro Bejaraño. Se casó con la hija de Ampiés Dña. María de Ampiés y Avila. Como no se encontraban indicios del verdadero hijo, el recurso al hijo político era muy natural.

Entre los numerosos testimonios que han ido trasmitiendo que Bejarano fue quien estuvo presente en Coro para formalizar los primeros contactos con Manaure, hay dos testimonios irrefutables, que lo desmienten. Estos dos escritores de excepción son el Dr. Manuel Argaya y el Dr. Demetrio Ramos.

Del Dr. Argaya copio textualmente lo que dice en su obra sobre la historia del Estado Falcón.

«Como quiera que sea, sobre estas bases se inició la colonización de Ve-nezuela. Ampiés luego que recibió la Real Cédula, lo cual debió ser en los últimos días de diciembre de 1526, o más probablemente en enero del 27, comenzó, como después escribió al Rey, carta inédita 7 de noviembre, a armar una gruesa nao, para enviar los dichos caciques que estaban aquí (Santo Domingo), muy fatigados de tan larga espera y con ellos envié a un hijo mío, que menos no quisieron ir, y de los de mi gente, de a caballo y de a pie, y el hijo de Ampiés, cuyo nombre no hemos podido averiguar, debió llegar a las costas de Coro a mediados de 1527, datando desde entonces, de hecho, la fundación del pueblo de Coro, llamado después ciudad, cuando el Papa lo elevó a la categoría de cabeza de Diócesis episcopal.»

«Es probable, por no decir cierto, que a dicho hijo de Ampies le acompañase algún Sacerdote y que este celebrara, después, en la ciudad de Coro una misa solemne, a la sombra de un corpulento cují, con cuya madera fuese labrada la Cruz, que en un templete, ad hoc, construido por el gobierno del Mariscal Falcón, se conserva en Coro, en la plazuela que media entre los templos de San Clemente y San Francisco. Según la tradición esto tuvo lugar el día de San Clemente, después de la fundación de Coro.»

«Ni Castellanos, ni ningún otro de nuestros cronistas e historiadores refiere la circunstancia arriba indicada, pero es completamente cierto que a Ampies le precedió en Coro, en más de un año, un hijo suyo. Todos narran la visita que el padre hizo a Manaure. Sin duda el Factor quiso darle solemnidad al reconocimiento que de la soberanía española hacía, en su persona, el Cacique de los Caquetíos. Con todo eso pensaría afirmar sus títulos al gobierno de la colonia.» (1)

Así resume el concienzudo historiador los orígenes de la fundación de Coro. Aunque no ha podido dar con el documento preciso, que identifique al hijo de Ampiés, admite, como seguro que este hijo existió y que estuvo en Coro representando a su padre. Descarta, por lo tanto, la idea de que fuera el hijo político, Bejarano, quien cumplió esta misión.

Dije anteriormente que la obra más completa y exhaustiva, que yo conozco, sobre Ampiés, Coro y los orígenes de la Provincia de Venezuela, es la reciente publicación del Dr. Demetrio Ramos. El propio título de esta obra: «La Fundación de Venezuela. Ampiés y Coro: Una Singularidad Histórica», es un verdadero epítome de cuanto en ella se contiene. Quien se adentra, decidido y ecuánime en su lectura no queda defraudado.

Voy a permitirme entresacar de esta singular producción literaria, lo que creo más interesante, sobre la presencia de Juan de Ampiés, hijo, en la fundación de Coro.

En la página 273 titula un parágrafo: La Fundación del Hijo de Ampiés. Algunas líneas más abajo dice: En primer lugar, tenemos la fecha, el día de Santa Ana —26 de julio de 1527—, que sin vacilación alguna nos da el historiador-cronista de la época provincial. Cita aquí a Oviedo y Baños, cap. 111, págs. 35-37: «buscando el sitio que le pareció más a propósito, el día de Santa Ana del mismo año de 1527 fundó una ciudad, a quien por esta circunstancia... instituyó Santa Ana de Coro.» Este podía ser uno de los serios documentos, que apoyan a la tradición.

Prosigue Ramos: Aparte el problema del día, debemos advertir que, según nuestra reconstrucción, calculamos como fecha de partida de la «gruesa nao», los últimos de junio, o quizá los inicios de julio»,... de ese mismo año. Por consiguiente, la fecha fundacional del 26 de julio del 27 queda rotundamente confirmada por los testimonios que la avalan en forma prácticamente indiscutible; la carta de Ampiés, del 7 de septiembre de 1528, en la que entre otras cotí) Pedro Manuel Argaya. Historia del Estado Falcón.Tip. La Nación. Caracas, 1953. Cap. quinto, págs. 132 y siguientes.

sas, da cuenta al Rey de la expedición pasada, en la que «ymbié un fixo mió» con «los dichos caciques a comenzar la dicha población.»

La hija del cacique Manaure, sus familiares y los otros caciques inferiores, regresaron a sus tierras contentos y confiados, en este viaje. Regresaban acompañados de Ampiés, hijo, y algunos soldados para defenderse y defender a los indios de las rapiñas que pudieran presentarse.

Dice Juan Castellanos en sus Elegías:

«Era poca la gente que traía

pero como valiente y atrevido

en la tierra metió su compañía,

sin serle por los indios defendido;

fundó su pueblo donde convenía

para la defensión de su partido:

aqueste Coro fue, según parece

pues hasta nuestras tiempos permanece.»

Algunas estrofas más abajo prosigue:

«En Coro, pues con toda vigilancia

el dicho Juan de Ampiés formó su hueste de pocos pero muy buenos soldados y hasta cinco o seis hombres casados.»

Los indios que regresaron a su tierra, instruidos en la religión cristiana y bautizados, los españoles, en número reducido, pero en plan de pacifica convivencia y los soldados para defensa, en caso necesario, comenzaron a organizar el poblado o ranchería ya existente.

Que hubo fundación en 1527 —afirma Demetrio Ramos— es incuestionable, no solo por las huellas aducidas, sino también porque, de otra forma no habría Ampiés expuesto al Rey, en su carta de 1528 los preparativos llevados a cabo, el despacho de los expedicionarios con los “aparexos” debidos «para facer casas fuertes e otra cualesquiera cosa necesaria,... en que he gastado mucha cantidad de pesos de oro.»

Como una gran mayoría de escritores han ido trasmitiendo y dando como seguro que Lázaro Bejarano fue quien estuvo en Coro en el año 1527, el Dr. Ramos prueba que para esa fecha no se había casado todavía con la hija de Ampiés. Apoyado en la crónica narrativa del poeta Castellanos, argumenta con bastantes datos y excelentes razonamientos, que Bejarano no tuvo que ver nada con Coro y sí con las islas de los gigantes, después de la muerte de Ampiés.

Dice Ramos que quien inventó lo de Bejarano y creó confusión sobre lo demás, fue Guillermo Morón que, agudamente, en 1954 estableció la única hipótesis posible: Puesto que no se conocía ningún hijo a Ampiés y sí una hija casada con Lázaro Bejarano, supuso que el Factor en su carta de 1528, llamó hijo en realidad a su yerno.









El poeta cronista Castellanos, que no conoció personalmente a Ampies, pero sí trató e intimó con Bejarano y su esposa, no hace la mínima referencia a lo de Bejarano en Coro. Dice así.

«Digo que con algunos compañeros solía frecuentar este camino el factor Juan de Ampiés, de los primeros que de Santo Domingo fue vecino donde yo conocí a sus herederos, y a Bejarano, que por ser quien era heredó por mujer a su heredera.

Dice Castellanos que Juan de Ampiés solía frecuentar y fue vecino —luego ya no frecuentaba ni era vecino— ¿había muerto? También parece indicar que todavía no se había casado, pues «...conocí a sus herederos y a Bejarano que por ser quien era, heredó —no había heredado— a su heredera,#

Más tarde, cuando vivió con el matrimonio Bejarano-Ampiés, en Curazao sí estaban ya casados, pero habían pasado trece años desde la fundación de Coro y no habían tenido más que un hijo.

«Haciendo yo por estas islas vía sería por el año de cuarenta, allí lo vi con su doña María de tantas soledades descontenta; holgáronse de ver la compañía de los que allí llegamos con tormenta».

«Al tiempo que llegamos a su puerto un grave sinsabor lo poseía a causa de que se le había muerto el único heredero que tenía.»

Entre los argumentos que esgrime Ramos para no admitir a Bejarano en Coro dice que para esa época, la hija de Ampiés era menor de edad.

Influenciado por la autoridad, indiscutible, del Dr. Argaya, que no admitió lo del yerno como hijo, y acuciado por las palabras de Ampiés al Rey «con ellos ymbié un fixo mió» perseveró el Dr. Ramos hasta encontrar la solución definitiva. Dice. «Como es de suponer nosotros también hemos venido admitiendo lo que parecía obligado, si bien no dejamos de abrigar cierta reserva mental, con la esperanza de que llegara algún día a aparecer el documento esclarecedor.»

La pertinacia y el tesón de D. Demetrio Ramos encontraron y sacaron a luz pública el deseado documento.

En la página 294 de su Singularidad Histórica, primera edición de 1978 trae la clave para este esclarecimiento.

«En efecto, —dice— según fe que el 18 de agosto de 1530 extendió Diego Caballero, secretario de la Real Audiencia, dos años antes habia comparecido Juan de Ampiés, el 18 de septiembre de 1528 exactamente, ante los licenciados Gaspar de Espinosa y Alonso de Zuazo, oidores entonces de la Audiencia de Santo Domingo, para presentar una petición en la que precisamente, se hablaba de este hijo y se nos da su nombre. Tan importante testimonio —de uno de cuyos aspectos ya hemos hablado— decía así:

«Juan de Ampiés factor de Vra. Mgd. digo que en cierta capitulación de merced que hize con el Almirante en esta ysla, de la población de las yslas de los Gigantes, que son Curazao, Aruba y Buynari, la cual dicha capitulación su Magestad, me confirmó, ai una clabsula que dize que estando yo en las dichas yslas o mis hijos tengan cargo de la administración de la Justicia e podamos nombrar alcaldes, e que estando en esta ysla e nombrando yo la persona tal, que Vra. Mgd. o el dicho Almirante, como virrei, le de el título para usar y exercer la Justicia, por que Juan de Ampiés, mi hijo, ba allí con cierta gente y abrá necesidad de nombrar persona, Vra. Mgd. sea servido de dar el poder al dicho Juan de Ampiés, para que él los nombre por Vra. Mgd.»

«E si esto no ha lugar, que sede a francisco de Villada, que es persona tal para lo hazer e a Juan de Calgenes e a Esteban Mateos. Y en ello recibiré mer-ced o como a los oydores de Vra. Mgd. paresciere que será mejor.»

Para mayor autenticidad y para más valor de estos hechos, inserta el Dr. Ramos en la página 295 la fotocopia de este importante documento. El origi-nal, manuscrito por* Ampiés, se encuentra en los Archivos de Indias de Se-villa. (2)

Con el valor inapreciable de este descubrimiento, quedan esclarecidas todas las dudas y descartadas todas las conjeturas sobre Bejarano en Coro etc., etc. Juan de Ampiés tuvo un hijo, por nombre Juan, y en la época de la fundación de Coro aparece actuando en nombre de su padre. «Juan de Ampiés mi hijo ba allí —a las islas— con cierta gente». Y, «ymbié un fixo mió», a Coro.

Termina diciendo Ramos, después de este descubrimiento sensacional, «con el hijo, como principal protagonista, y con el yerno Aragües —casado con la hija de Ampiés llamada Inés que es distinta de la esposa de Bejarano— como colaborador, se comprende bien aquel hecho que resulta tan inexplicable en Castellanos: la omisión de Bejarano, al ser evidente que él no participó en nada de lo que fue hecho en estos años críticos de 1527 y 1528. Tampoco tendría gran interés Bejarano en destacar ante el cronista la entrega entusiasta de ambos a una empresa de la que, al fin, había venido a convertirse en usufructuario consorte de obras ajenas».

El hallazgo de este importante documento hubiera entusiasmado al Dr. Argaya, quien a pesar de no conocerlo pudo escribir, convencido. «Ni Cas- (AGI. Justicia, 5.)

tellanos, ni ninguno de nuestros cronistas e historiadores refieren la circunstancia indicada, pero es completamente cierto que a Ampies le precedió en Coro, en más de un año, un hijo suyo.»

Contestes la tradición y los historiadores sobre la fecha y el nombre del fundador de Coro se afirma que fue aquella un 26 de julio de 1527 y que el verdadero fundador y alma de la fundación fue Juan de Ampies. El hijo obró en nombre del padre que venía durante años intentando la organización de un poblado, más o menos al estilo español, con los ya existentes rancheríos en la región caquetía.




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