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Ampies, Alfinger y el Capellán P. Merino

En enero de 1529 llega Alfinger a Coro. Entra el alemán con poderes de Adelantado. Surge, inmediatamente un conflicto de poderes. Por derecho de fundación y del pacto con los caquetíos, el Factor intenta defender su posición. Rinde, no obstante, tributo a las órdenes reales. En este pleito sale perdedor Ampiés.

No solo pierde sus justos títulos sobre la fundación de la ciudad, sino que es apresado y metido en la cárcel. Con maña y astucia desmesuradas el teutón Alfinger lo acusa de haber usurpado poderes y funciones gubernativas que no le corresponden. Pasa aun más adelante. En orden a sus atribuciones de Gobernador de la Provincia de Venezuela, teniéndole entre barrotes le hace firmar un documento, en el que, bajo juramento, tiene que prometerle: que saldrá de Coro en una carabela que le llevará a Aruba y de allí directamente a la Española. No puede cambiar la ruta. En adelante, y de por vida, ni él (Ampiés) ni otra persona en su nombre, pasará a esta Provincia. No podrá enviar navios, con cristianos o indios, so pena de incurrir en el pago de dos mil pesos de buen oro.

Como fiador, suscribe la escritura D. Pedro de San Martín. Firman, como testigos, Pedro de Mondragón, Diego Pizarro y Cristóbal de Bocanegra. Lugar y fecha de este otorgamiento, Coro 12 de abril de 1529 (7).

Todo se cumplió, según lo estipulado en la forzada escritura. Ampiés regresó, pesaroso y desconcertado, por Aruba, a Santo Domingo. No tuvo otra salida que aceptar las injustas condiciones que le impuso el alemán.

Las acusaciones cursadas, por los emisarios alemanes, antes de que Ampiés pudiera defenderse, convencieron al Emperador. Con fecha del 23 de septiembre de 1529, la Corona acepta la acusación y gira instrucciones a la Real Audiencia de Santo Domingo, para que proceda en contra del Factor Ampiés (8).

Sin pérdida de tiempo, ya en Santo Domingo, reclamó Ampiés ante los re-presentantes reales. El 19 de mayo de 1529 comprobó, con declaraciones de testigos presenciales, todo lo sucedido. Los declarantes Padre Antón Merino, Mercedario, Cristóbal de Bocanegra y Juan Pichón, informaron sobre la forma como le fue arrancado a Ampiés el juramento, estando prisionero. La sú-

(6) A.G.N. Traslados. Cedulario de Venezuela, pg. 6.

(7) Enrique Otte. Cedularios de la Monarquía Española relativos a la provincia de Venezuela. Madrid 1959. Tomo I pág. 3.

plica del Factor, alegando violencia, falta de libertad, miedo y otros atenuantes, al firmar el compromiso y juramento ante Alfinger, llegó ante S. M. que declaró, sin efecto el juramento.

Bien informado y consciente de lo sucedido en Coro, Carlos V liberó a Ampiés de toda obligación. Dejó sin efecto la escritura firmada en la cárcel bajo amenazas.

Aun asi y después del aparente triunfo, por la extensa exposición de los he-chos y los buenos razonamientos de Ampiés, no volvió a sus queridas tierras de Coro. Los alemanes, favoritos del Emperador, se quedaron con la Provincia de Venezuela.

Murió Ampiés pocos años después. Antes de su muerte dejó, como herederos, en 1533 a su esposa y a su hija María, casada con Lázaro Bejarano. La herencia dejada en Coro fue más bien en deudas que en usufructo. Poco después estos herederos acuden ante el Consejo de Indias y ante la Real Audiencia para que les eximan de las obligaciones contraídas por Ampiés. Ellos no pueden pagar las cuantiosas deudas. Los gastos ocasionados para el afincamiento de los españoles entre los indios, los pagó Ampiés, esperando resarcirse más tarde. El tiempo del disfrute de estas tierras fue muy corto. Es natural que las deudas quedaran pendientes.

La amistad y la paz buscada durante largos años entre Caquetíos y Españoles y confirmada, como hemos visto en 1528, duró muy poco. Con la llegada de los Alemanes todo cambió. La mayoría de los historiadores falconianos dicen que hasta el mismo Manaure desaparece muy pronto de sus tierras. Siguió tierra adentro, sin rumbo conocido, para acogerse bajo la protección de algún cacique subalterno.



Los pacíficos indígenas de la región de Curiana se sublevaron frecuente-mente por el mal trato de Alfinger y su gente. Sus apetencias desmesuradas de dominio y de enriquecimiento le llevaron a cometer muchas injusticias y arbi-trariedades.

Por fin, el mismo Carlos V decidió quitarle la concesión a los Welzer por la cadena de desmanes que les hacía indignos de esta Gobernación. El fallo desfavorable para los alemanes lo dio el Consejo de Indias el 13 de abril de 1556. Se les quitó esta colonia, porque no cumplieron casi ninguna de las con-diciones estipuladas con el Emperador. No fundaron ninguna población y en vez de proteger a los indios los tiranizaban, en nombre de la Corona.

El juicio del Dr. Argaya a este respecto es bien expresivo. Dice. Bien estuvo que se le quitara a los alemanes el gobierno que tan imprudentemente se le había dado, de la colonia venezolana. Nada hicieron, en lo material, para el progreso del país y contra los infelices indios perpetraron espantosos crímenes.

D. Francisco Alejandro Vargas, ante el selecto público de las conmemora-ciones del 450 aniversario, dijo enfático: Los sentimientos de Alfinger eran la antítesis de los de Ampiés. Este era conquistador de voluntades por el afecto, pacificador y poblador; aquél, conquistador por la acción avasalladora de la espada, pesquisidor de tesoros para enriquecerse y asolador de pueblos. Lo mismo podemos decir de los tres gobernadores alemanes que le sucedieron.

Probada la participación del P. Antón Merino, bien efectiva por cierto, en la fundación y orígenes del poblado de Coro, yo también —como Castellanos— me voy en busca de nuevas andanzas de los frailes de la Merced por la Provincia venezolana.

Finalizo con palabras del Dr. Lucas G. Castillo Lara.

La controversia —sobre Coro— se apaga con la muerte de Ampiés, ocurrida en 1533. El juicio sobre su vida y su obra es definitivamente favorable. La experiencia del P. Merino Mercedario, con los Welseres, posiblemente retrasó el tiempo de la penetración Mercedaria en Venezuela. De todas maneras, a ese fraile le cabe la honra de las primicias de la Merced en tierras venezolanas.

Después de este inicial contacto evangelizador del Padre Fray Antón Merino, Capellán de Ampiés entre los caquetíos, Venezuela quedó, por más de un siglo apartada de las rutas de los Mercedarios (9).

(8) El Templete que guarda la Cruz de San Clemente, la que el P. Antón Merino, Mercedario, bendijo e instaló en compañía de Ampiés tiene estas inscripciones latinas:

Haec Crux eadem est quae A Magno cive Joanne C. Falcón

a Joanne Ampues in hoc hujus Reipublicae Preside

loco erecta fuit in honorem venerabilis

Redemptionis signi

Anno. M D X X V I 1 hoc consecratur Monumentum

Anno. M D C C C L X 1




Introducción: La Orden de la Merced por Tierras de Venezuela.
Los Primeros Evangelizadores en América.
Facultades extraordinarias dadas a los Religiosos que pasaban a las Indias
Primeros Mercedarios en América (Siglo XIII)
Bases Teóricas; la importancia del cocotero y sus usos.
Bases Teóricas: la importancia del cocotero y sus usos.
El Primer Convento Mercedario en Santo Domingo
Destacados Mercedarios que Acompañaron A los Conquistadores y Pobladores de América.
Juan De Ampiés, Fundador de la Ciudad de Coro
Juan de Ampiés y los Mercedarios
Preparativos para la fundación de Coro
El hijo de Juan de Ampiés en Coro
Juan De Ampies en Coro, Sella la Amistad con Manaure
El P. Antón Merino, Mercedario, acompañó a Ampiés y bautizó al Cacique Manaure
Primera Misa en Coro. Bautismo de Manaure y de su familia
Ampies, Alfinger y el Capellán P. Merino

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